Mariana Salvador es una ciclista de Santa Fe, Argentina. Es abogada, madre y activista desde la construcción de espacios para mejorar la calidad de vida en las ciudades a través de la promoción de la movilidad activa con perspectiva de género.

“Mi gran lucha siempre fue socioambiental” -dice-, lo que la llevó a fundar en 2014 ‘Santa Fe en Bici’, organización que promueve el ciclismo urbano como modo de mejorar la calidad de vida; co-fundar ‘Argentina en Bici’ y coordinar el Mapa Interactivo del Acoso y el Abuso en su ciudad, poniendo en marcha acciones para poner en evidencia las problemáticas relacionadas a la movilidad, género y espacio público. 

Mariana Salvador en su ciudad, Santa Fe. Foto: cortesía

Desde 2019 es Alcaldesa de la Bicicleta del programa de BYCS, ONG internacional con sede en Ámsterdam, que procura reducir los viajes de vehículos motorizados para mitigar los efectos del cambio climático proveniente de las emisiones del CO2.

Masa Crítica conversó con ella sobre su trabajo sobre la movilidad.

¿Qué te hizo fundar Santa Fe en bici y qué es lo más positivo que has logrado en estos espacios a lo largo de los años? 

Había atravesado mi carrera de abogada con una fuerte idea de justicia social. Un día, cuando casi me atropella un colectivo, tome conciencia sobre cómo las relaciones de poder se reproducen en el espacio público, y empecé a ver con claridad la noción de inequidad e injusticia en la calle. Se abrían preguntas sin responder: ¿por qué las personas que se mueven en bici salen de sus casas sin saber si van a regresar? ¿por qué los adultos mayores no pueden cruzar caminando la calle tranquilos? ¿y los niños y niñas?  Esas preguntas no me dejaron tranquila y decidí hacer una fan page de reclamo al gobierno local que en pocos días tenía miles de seguidores. A partir de ahí surgió un hermoso equipo de trabajo Santa Fe en Bici y comprendí la potencialidad, las ganas, y la necesidad que había en mi ciudad de volverla ciclable, caminable y a escala humana.

Un año más tarde nos encontramos con gente de otras provincias y nació “ Argentina en bici” (ABI), un colectivo nacional que potencia la actividad de las ciudades. En 2017 desde ABI y con Santa Fe en Bici, hicimos el 1er Foro Argentino de la Bicicleta en mi ciudad, en 2018 en La Pampa y 2019 en Salta, y en 2021 haremos el Foro Mundial de la Bicicleta en Rosario.

Lo más positivo ha sido, por un lado, comprender el poder de la ciudadanía organizada. Esa idea de que el verdadero poder está en el pueblo y que cuando las personas se unen por causas nobles los resultados se ven. Por otro lado he conocido personas con una profunda vocación de mejorar la vida en el planeta y he aprendido mucho de ellas.

¿Cuáles son tus planes a futuro en los espacios y como alcaldesa de la bici?

Como Alcaldesa he asumido el compromiso de trabajar en 3 líneas; las infancias; la obtención de datos y la conformación de una mesa de ciclismo en mi ciudad.

Actualmente estoy terminando un cuento infantil ‘La magnífica historia del cicloplaneta’, dedicado a las infancias que pone en evidencia la importancia de la movilidad sostenible en las ciudades para todas las personas, incorpora perspectiva de género, inclusión, sostenibilidad, y esta idea antes descripta de la potencialidad de la ciudadanía organizada para generar cambios. Reivindica la voz de las infancias que muy pocas veces son escuchadas.

Personaje del cuento infantil ‘La magnífica historia del cicloplaneta’

Comencé a formar parte del programa Ambiente en Bici, del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de la Provincia de Santa Fe. Tiene como objetivo llevar adelante acciones que eviten el uso indiscriminado de vehículos motorizados como emisores de carbono y la promoción de la movilidad activa en esta provincia.

¿Según tu experiencia, cuál sería la influencia de la bicicleta y del ciclismo en la forma que tiene una mujer de moverse en su entorno, de vivir en sociedad y de empoderarse?

Tenemos que partir de la base de que las mujeres estadísticamente nos movemos de forma diferente a los varones, ya que mientras ellos  responden fundamentalmente a una movilidad productiva (ir y volver al trabajo), las mujeres llevamos adelante las tareas de cuidado y con ello un montón de objetivos generalmente invisibilizados en la planificación de la movilidad; los viajes a la verdulería, supermercado, si existen hijos o hijas llevarlos a la escuela, el médico, o a alguna actividad extracurricular y somos quienes mayormente tenemos a cargo el cuidado de otres (madre o padre enfermos o mayores, personas con discapacidad) e incluso el trabajo con funciones de cuidado registra en su mayoría a mujeres (enfermeras, trabajadoras en casa de familia, niñeras, etc) y todo esto por ejemplo el transporte público colectivo no lo contempla.

La bicicleta entonces en ese contexto por un lado podría permitir facilitar estos recorridos (hablar de bicicletas cargo es necesario), pero a su vez el ciclismo urbano genera impactos positivos a problemáticas que afectan principalmente a mujeres, niñas y disidencias: violencia de género, violencia vial y violencia de origen delictivo.

Las políticas públicas que impliquen el aumento de la movilidad activa, el desincentivo del vehículo particular motorizado y la infraestructura de calidad genera mayor percepción de seguridad subjetiva (“Ojos en la calle” de Jane Jacobs, reconocida teórica del urbanismo) y mayor seguridad objetiva (menos delitos consumados). La pacificación de las calles, el diseño inclusivo, y con ello la accesibilidad a derechos humanos fundamentales.

¿Cuáles son los principales aspectos que se deberían trabajar en la ciudadanía para promover el uso de la bicicleta como medio de transporte en las ciudades?

Es necesario trabajar sobre el desarrollo de la bicicultura en la infancia, juventudes, mujeres y adultos mayores que generalmente son los grupos con mayores vulnerabilidades.

También desincentivar el uso del auto, por una cuestión de salud (muertes en tránsito), y ambiental, ya que el calentamiento global amenaza la vida del planeta.

¿Qué te ha dado la bicicleta a lo largo de estos años?

Me ha dado amor propio, independencia, salud física y la posibilidad de conocer gente increíble, de trabajar en equipo, de mejorar como persona. Estoy enormemente agradecida de todo lo que la bicicleta ha generado en mi vida.

La bici escapa a la lógica de consumo masivo, sale de la obsolescencia percibida y programada propia del capitalismo, es el objeto revolucionario pacífico más noble que he conocido.

Un consejo para las mujeres que quieren comenzar a andar en bicicleta en sus ciudades:

Que atraviesen el proceso inicial de aprendizaje, que generen el hábito porque la bicicleta tiene un enorme poder transformador en la vida de las mujeres y en las ciudades.

“Es necesario trabajar sobre el desarrollo de la bicicultura
en la infancia, juventudes, mujeres y adultos mayores que
generalmente son los grupos con mayores vulnerabilidades”

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